Tuve siete vidas.
La primera la nací aquí, crecí durante un tiempo y aprendí mucho, de todo lo que leí, de la gente que conocí...
Pero llegó el momento del cambio he inicié una nueva vida, me fui a otro lugar donde comencé otra vez a firmar con mi huella.
Con el tiempo, he madurado, ya entré en la treintena y la vida pinta de otro color, ya no brilla tanto, ya no es tan intenso... Y así, mi segunda vida consumió una tercera, llorada de penas.
Mi cuarta vida inició su andadura con un nuevo proyecto, algo que llena mi vida, pero a la vez va minando mi corazón...
Ahora vuelvo, con intención de usar la quinta, de recuperar parte de mi pasado, de mi historia, y de acultar aquí algunos pensamientos que me inquietan.
Empiezo de cero, como la primera vez.
Sola, para variar.
Categoría: Pensamientos breves
A las palabras, que se las lleva el viento, no le queda más que la tinta para demostrar que un día estuvieron ahí.
San Valentín, día de los enamorados...
¿Cuál es el santo de los desengaños? ¿Cuándo se celebra el día de las almas en pena?
Aún siento la dulzura de tus labios, esos que no besé...
Justo en el momento en el que te los humedecías pude ver cómo salía de nuevo la tinta del "te quiero" que nunca me dijiste...
Tu ausencia deja un vacío tan inmenso... tal que temo caer de un momento a otro a cada paso que doy.
Te has ido y ya solo queda silencio, donde había luz solo hay oscuridad, donde había palabras ya no hay nada.
Te echaba de menos antes, ahora que no estás, te echo aún más en falta. Si me era difícil soportar tu no presencia cuando aún dormías a mi lado, ¿qué haré ahora que sólo vivo tu ausencia? ¿qué hago ahora que no me queda más que tu recuerdo?
Miento, me queda la esperanza, me queda tu regreso.
Te quiero
Palabras.
Silencios.
Amor.
Tú.
Otra vez tú.
Sinsentidos.
Olvido.
Recuerdos.
Lamentos.
Sonrisas.
- ¿Has visto qué hermoso? Creo que hacía tiempo que no veía un amanecer como este. Es perfecto, ¿no crees?
- Sí, siempre que estás a mi lado...
Volver a soportar el silencio de tu ausencia...
Hacerme a la idea de que por muchas veces que vuelvas siempre tendrás que volver a marcharte...
Sí, lo reconozco, tengo miedo a la soledad, tengo miedo a perderte.
