Estamos a punto de terminar este 2005, tan intenso, tan lleno de todo... Dejamos atrás tantos y tantos momentos, y aparcarmos por unos días las tristezas para pintar de colores la vida.
A veces pienso..., me gustaría que fuera Navidad siempre. Pero no los días de comilonas sin necesidad, ni los días de compras de regalos, no. Los días que a mí me gustan son los previos a estas fiestas. Días en los que a los niños se les ilumina la cara al mirar los escaparates, en los que se empieza a soñar con los Reyes Magos y toda su gente, días en los que esa extraña luz de bondad a la que casi obliga la Navidad, se coloca en nuestros ojos, esos días en los que empezamos a sonreir sin motivo, esos días en los que se sonríe a cualquiera, en los que huele a Navidad.
Con el año nuevo vendrán nuevas intenciones, deseos, y espero que trabajo y más amor. Con el año nuevo, justo después de Reyes, volverán a ser las mismas miradas de noviembre, miradas que no volveré a cruzarme hasta el nuevo año nuevo...