Ya no queda nada...
Se ve que tras el silencio la palabra se tornó tormenta y ahora no hace más que vagar de lluvia en lluvia buscando sobre quien derramar sus letras, sus frías lágrimas de poema.
Se ve que tras el frío el leño se tornó árbol, volvió a su origen prefiriendo olvidar que fue fue arrancado de su tierra. No quiere alejarse nunca más de sus raíces, no quiere volver a verse sólo.
No importa que mano arrancó de mi pecho el corazón, ya no importa. Porque , aunque dejó un gran vacío ahora sé que en algún momento sentí. Ahora sólo tengo nada ocupando su lugar, una nada incontable que cada vez ocupa más espacio. Estoy desapareciendo. Poco a poco vuelvo a ser producto de mi imaginación.
A veces quisiera no despertar, permanecer para siempre en mis sueños. Nadie me echará en falta, nunca fui lo suficientemente importante para que alguien me dedicara un "No sin ti" o algo por el estilo. Hay quien dice que me quiere y no lo niego, claro que es posible, es sólo que..., quizás el problema sea que no me siento querida.
No sé...
Ahora mismo lo único que hago es dejar salir un pensamiento, mejor así.