¿Crees que estás sólo? Te equivocas del todo.
Vinimos cinco vidas a llenarnos de luz, pero tú optaste por una oscuridad voluntaria que ha sembrado tu camino de vaches, de mentiras que poco a poco han ido minando todos los lazos que nos unían.
Formábamos entre todos una cruz perfecta, pero se ha roto, dejamos vencernos por los temores y ahora sólo quedan los restos de algo que un día fue un amor intenso.
El guía se equivocó, no nos llevó de la mano, nos dejó a nuestra suerte. Intentaste amarrarte a su vera, pero cuanto más cariño le dabas peor te trataba... ¿no lo veías? ¿no lo ves? Él no importa, importas tú y lo que quieras para tu futuro, para tu fruto. Los demás sólo estamos de paso.
No estás sólo, no cometas el error de caer en ese absurdo pensamiento. Los que te queremos seguimos aquí, pero nos escondimos en algún recoveco, en algún rincón de tu corazón y en el nuestro propio porque no supimos cómo evitar tu sufrimiento, cómo ayudarte, y precisamente por eso lo único que te ocasionamos fue más dolor.
Perdona nuestro error, rectifica. Borra de tu mente esos malos pensamientos, equívocos en mi opinión, que nos separan a cada segundo que pasa. El tiempo no se detiene para nadie.
Nadie es perfecto. Nosotros también podemos y sabemos rectificar, pero si no nos damos una oportunidad llegarás a un punto en el que no habrá marcha atrás y la fuente que nos dio la vida, ya seca de tanto llorar, se derrumbará de impotencia y morirá.
Moriremos todos un poquito.
Lo siento.

P.D. Yo aún te sigo queriendo.