Tuve siete vidas.
La primera la nací aquí, crecí durante un tiempo y aprendí mucho, de todo lo que leí, de la gente que conocí...
Pero llegó el momento del cambio he inicié una nueva vida, me fui a otro lugar donde comencé otra vez a firmar con mi huella.
Con el tiempo, he madurado, ya entré en la treintena y la vida pinta de otro color, ya no brilla tanto, ya no es tan intenso... Y así, mi segunda vida consumió una tercera, llorada de penas.
Mi cuarta vida inició su andadura con un nuevo proyecto, algo que llena mi vida, pero a la vez va minando mi corazón...
Ahora vuelvo, con intención de usar la quinta, de recuperar parte de mi pasado, de mi historia, y de acultar aquí algunos pensamientos que me inquietan.
Empiezo de cero, como la primera vez.
Sola, para variar.
Agradezco mucho a la gente de la Coctelera el haberme brindado la oportunidad de haber dado mis primeros pasos en el asombroso mucho de los blogs.
Esto no es una despedida, sino sólo una mudanza, así que todos aquellos que quieran seguir leyendo mis tonterías pueden hacerlo desde mi nuevo blog:
http://lapoesiacomoalimento.blogspot.com
Tampoco penseis que me olvidaré de vosotros, pienso seguir visitándoos.
Un saludo, con cariño,
Ariola
A las palabras, que se las lleva el viento, no le queda más que la tinta para demostrar que un día estuvieron ahí.
Hay días y días, y hoy es uno de esos en los que hubiera preferido no levantarme...
La primera vez que abrí el ojo eran las 3,25 de la madrugada. Un fuerte dolor de espalda me avisaba de que algo no iba bien, y a partir de ahí ya no importó la posición que tomara en la cama y los muchos ejercicios de relajación que intentará para dormir... Mi día, este largo día, empezó a esa hora.
El despertador implacable sonó justo cuando había pillado un hilo de sueño. No importa, pensé, ya es jueves; y me consuelo con la cercanía del fin de semana (y este pienso dormir hasta que me harte). Seguía el dolor de espalda, y era tan fuerte que casi no me podía mover; menos mal que la ducha me espabiló un poco.
Y empezar la jornada. Y hoy es de esos días en los que por el poco dormir, por lo incómodo de no poder moverme bien, y otras mil cosas más, en los que una jornada de 6 horas puede parecer eteeeeeeeerna. Y no sólo eso; además cualquier tontería, por pequeña que sea, hace saltar la chispa... Y hoy es de esos días en los que menos deseo tener un roce con nadie.
La hora de la comida otra odisea, esto de comer sano está muy bien, pero el dichoso arroz integral tarda tanto en hacerse que al final acabas comiéndote el postre, el pan y todo lo que pillas en el frigo para hacer tiempo. Nada, definitivamente hay que dejarlo para días en los que tenga más tiempo para hacer la comida.
Y de nuevo, vuelta al trabajo. ¡Qué largos se hacen los días tan fríos, tan lluviosos, tan oscuros! ¡Qué tristes y amargos con esta confluencia de extrañas circunstancias! No queda más remedio que continuar. Son casi las 8 de la tarde y aún queda tiempo por delante, compromisos que atender, y ¿quién sabe cómo acabará el día?
¿Recuerdas el juego? ¿El orden de sus palabras? El padre se nos fue, pero que damos elhijo y el espíritu santo...
Hay tantas, tantas cosas que me la traen a la memoria.
No sé porqué hoy, porqué ahora, pero necesito que lo sepas: la quise y la sigo queriendo, y a ti te quiero, con locura, y no quiero echarte de menos, no quiero tener esa necesidad porque sé que con ella no me queda otro remedio, pero a ti te tengo en vida, en la distancia pero siempre a mi lado, y quiero disfrutar de todo el tiempo que tengamos, que podamos compartir.
Quiero estar tan cerca de ti que esos hilos calientes de los que a veces me hablas, quiero que esos hilos quemen, te necesito, te quiero, te quiero siempre...
El flequillo ya me cubre los ojos, realmente nunca me molestó, pero ya no puedo evitar, ni con su ausencia, seguir recordando aquel rito: el chorreón de colonia Nenuco, la orquilla clavándose en la cabeza y para aliviar el dolor, la bolilla de anís.
Quizás, a cualquiera que no la conociera, - que no me conozca-, este recuerdo le resulte tonto, sin importancia. Es cierto que siempre guardamos en nuestra memoria los momentos más señalados, pero para mí cualquier sonrisa suya, todas sus miradas eran, y siguen siendo, recuerdos tan valiosos como el que más. Así, que ahora, todo el que me lea podrá entender como, siempre que me recojo detrás de la oreja, pienso en ella, en mi abuela, en todo lo hermoso que me enseñó.
En Abril, hace ya tres años que nos dejó, pero creo que ninguno de los que la quisimos la olvidamos, es imposible. Justo anoche volví a soñar con ella y ... Oh! Es tan triste despertar y darte cuenta de que no está, que seguí justo donde lo dejé. Continuo con mi vida y ella ya no está.
A veces pienso en el dolor que me ha quedado, yo que no soy más que una de sus muchos nietos; yo, que en sus últimos días compartí tan poco tiempo con ella; yo, gran cobarde, que evitaba muchas veces verla porque me provocaba un sufrimiento horrible verla tan frágil, tan pequeña, tan perdida... Pienso en mi dolor, y justo después pienso en el dolor de mi madre que perdió a la suya... Supongo que su dolor es mucho más profundo, no he sido capaz de preguntarle porque sólo pensarlo, no puedo evitar llorar; vuelvo de nuevo a su recuerdo, a su ausencia, al silencio absoluto que quedó cuando se fue, que queda siempre que terminamos por recordarla.
No sé... Hoy, después de tenerte a mi lado en mis sueños, me he visto en la necesidad de dejar en algún sitio escrito que te quiero, que te echo de menos y que siempre recordaré con un cariño infinito cada momento que me dedicaste, cada orquilla y, sobre todo, cada bola de anís que ahora sólo me saben a ti...
Cualquier día es bueno para decir te quiero.
Cualquier momento vale para besarte en la mejilla.
Todo instante que pase a tu lado me hace feliz.
No necesito un día, una fecha señalada para tener un detalle contigo, para demostrarte que te quiero, porque eso, inconscientemente, lo hago a diario, contigo o sin ti, siento que mi corazón late a tu ritmo, da igual donde estés, siempre camino a tu lado...
Quién quiere flores, además soy alérgica.
Quién quiere joyas, si no uso.
Sólo te quiero a mi lado, todos los días de mi vida. Quiero demostrar mi egoismo teniéndote para mí sola, quedándome con todo el amor que puedas darme, no pienso dejarte escapar.
Te quiero.
San Valentín, día de los enamorados...
¿Cuál es el santo de los desengaños? ¿Cuándo se celebra el día de las almas en pena?
